viernes, 2 de agosto de 2013

Capítulo 14. Indefensa.

Eran las seis ya, pero parecía mucho más tarde.
-Hola. 
Me di la vuelta sobresaltada. Ahí estaba Lucas, apoyado contra un muro de ladrillos, y con una expresión totalmente seria. ''Vaya, está guapísimo'', pienso. Llevaba una camisa a cuadros roja y morada, un pantalón vaquero negro en conjunto con sus zapatos. Su pelo estaba algo alborotado por el viento, y no me hizo falta acercarme a él para respirar su perfume. Olía genial.
-Hola. 
Se quedó mirándome unos segundos más, con la cabeza medio inclinada y el cuerpo apoyado en el muro, con los brazos cruzados. Parecía estar tan tranquilo...lo estaba. Y yo no sabía cómo disimular mi nerviosismo.
Unos instantes más tardes decide acercarse a mí, por fin. Fingí que no me importaba, pero me puse tensa en cuanto comenzó a dar pasos en dirección hacia mí.
No me dio dos besos, ni uno, nada. Su saludo se basó en decir 'hola' a varia distancia de mí. Ni siquiera me miró cuando llegó a mi lado, ni siquiera paró. Pasó por mi lado y continuó caminando, sin decir una sola palabra.
Me giré y me quedé mirándole, con una expresión de sorpresa. ''No me puedo creer que me esté haciendo esto, ¿pero de qué va?'' Y por supuesto, aquí comenzaron mis dudas, mi inseguridad. ¿Se supone que tengo que ir detrás de él, en serio? ''No, mejor me quedo aquí, así verá que no soy una arrastrada''. Pero él seguía caminando, a un ritmo muy lento, demasiado. Pronto supe que debía de seguirle.
Me coloqué a su lado y seguimos caminando. Durante cinco minutos aproximadamente ninguno habló. No sé en qué estaría pensando él, pero por mi mente pasaron miles de cosas. Estaba confusa por su comportamiento. Entonces él habló.
-Deja de sentirte insegura.
-¿Qué? ¡¿Pero qué dices?!
-Se te nota a kilómetros.
Me cabreé por haberme dicho eso. Sabía que tenía razón pero no entiendo por qué me lo suelta, y sigue tan tranquilo. No me conoce.
-¿Eres el mismo con el que me tropecé en el tranvía? Ese que me sonrió. Porque hoy te estás comportando como un verdadero idiota, ¿sabes? Si te molesto, si crees que soy insegura, si no te gusta mi forma de ser no me hubieras invitado ayer a dar una vuelta. 
-Increíble. Tengo que hacerte enfadar para que no te coman.
-Déjame en paz. -Fue lo único que se me ocurrió decir.
-¿Te dejo en paz, en serio? Es decir, ¿quieres que me vaya, ahora mismo, quieres quedarte aquí, en esta bonita avenida, sin mí?
-Sí.- Dije como una niña pequeña enfadada.
-Te importo, Katniss. 
-¡¿Qué?! Ni si quiera te conozco, ¿cómo me vas a importar, menos aún como me estás tratando?.-Estallé, y elevé la voz, realmente enfadada. Pero entonces, con un gesto brusco él me sujetó por el brazo, aunque el tacto fue suave. Se acercó a mí, tanto que cuando pronunció las siguientes palabras él había posado sus labios en mi oreja.
-Porque has venido. Y porque si no te importara, si realmente pensaras que soy un idiota, ya te hubieras ido.

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