viernes, 19 de julio de 2013

Capítulo 8. No quiero sufrir más.

Mis ojos me delataron al igual que yo vi en los de ella la desesperación, el odio hacia mí, por haber dejado a Jane sola, por haber permitido que le pasara algo a su hija, y por encima de todo eso, algo que todos compartíamos: el miedo.
Comencé a llorar, ya no en silencio. Mis hombros ahora convulsionaban y mi cuerpo temblaba.
Su madre, en cambio, no delataba nada más. Seguía seria, con los ojos fijos mucho más allá de todo, como si en su interior se estuviera reproduciendo una película, una imagen de su hija. Como si por su mente pasaran miles de cosas que le podrían estar pasando a Jane, o que ya le pudieron pasar.
Subimos al coche rápidamente, arrastrando a su madre, que aún estaba en estado de shock. Nos dirigimos a comisaría. Mientras, les fui explicando todo lo que había pasado anoche, obviamente sin nombrar nada de los besos, ni de la última conversación que tuve con Jane. Simplemente dije que se encontraba mal, y que insistió en que no la acompañara a su casa. Sé que es egoísta por mi parte, no decir que el motivo por el que quiso irse fue por Jack y por mí. Pero, aunque lo contara, nada iba a cambiar. Ella seguiría estando desaparecida.
Llegamos. Estaba nerviosa, ya que yo era la última persona que había estado con ella, y solo yo conozco los hechos.
-Bien. Anoche en la fiesta, ¿ocurrió algo por lo que ella pudo haberse ido? -me preguntó el policía.
-Em...no. Estábamos bailando y vimos a un amigo, entonces comenzamos a hablar y luego dijo que se sentía mal, y que se iba.
-¿Ocurrió algo con ese chico anoche, o con anterioridad?
-Oh, no...Llevábamos un año sin hablar, lo conocimos en esas mismas fiestas el año pasado. No creo que ese sea el motivo por el que ella se fuera. -Mentí.
-¿Y entre ustedes? ¿Pasó algo entre tú y Jane?
-No. Estábamos bien, disfrutando de la fiesta. Solamente me dijo que se encontraba mal. No quiso que la acompañara.
 -Bien, en el caso de que ella estuviera bien, hasta el momento en el que apareció ese chico, solo hay dos posibilidades. O que hubiera ocurrido algo entre ellos dos y ella no te lo ha dicho, o que le ocurriera algo por el camino. Háblame de él. Es necesario que digas la verdad.
-Bueno...se llama Jack. Tiene 17 años, recién cumplidos. En realidad no lo conocemos mucho, sino de siete u ocho noches. Vive cerca de esa playa. No sé nada más de él. -Aunque sabía un par de cosas más, pero no vi necesario mencionarlas.
-Bien. Vamos a contactar con Jack. Y también comenzaremos a investigar sobre su desaparición. Haremos todo lo posible por encontrarla, confíen en nosotros.
-Gracias. -dije a duras penas.
-Por favor, ¡tenéis que encontrar a mi hija!, por favor, por favor...-dice la madre de Jane llorando.
Llegamos a mi casa, después de dejar a la madre de mi mejor amiga en su casa. Subo a mi habitación y me tiro en la cama. Me encuentro mareada, miles de cosas pasan por mi cabeza, toda la culpa es mía. Si no me hubiera quedado con Jack, si le hubiera contado lo del año pasado...no hubiera pasado nada de esto. De repente comienza a faltarme el oxígeno, y me invade una fuerte opresión en el pecho. Una crisis más. Sin embargo, no hago nada por calmarme. Para mis dieciséis recientes años no me merezco toda esta mierda. Voy al baño, cojo las pastillas que me mandó el psicólogo, diciéndome estrictamente que me tome una al día. Abro el bote y me tomo varias, no sabría exactamente cuántas pero sí el por qué del acto. Me miro al espejo un momento, estaba horrible. Pero no importa, ya no. Salgo del baño y me quedo mirando una fotografía de Jane, seguida de una de mis padres, que estaban posadas en mi mesa de noche. Me quedo allí, quieta, esperando a cerrar los ojos una última vez y no volverlos a abrir, jamás.


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