martes, 23 de julio de 2013

Capítulo 11. Un encuentro inesperado.

Acabo de llegar a casa. Esta vez, no subo corriendo a mi habitación. Primero le echo un vistazo a la planta baja. La cocina, la sala, el pasillo, la habitación de mis padres...luego, subo. Sonrío. Solo han sido dos semanas, pero echaba de menos mi casa, bastante.
Entro en mi habitación y me tiro en la cama. A ella también la echaba de menos mucho. Faltan unos 10 minutos para las seis, que es cuando viene Jane. Decido darme una ducha rápida y cambiarme de ropa.
A las seis llega Jane, y me da un gran abrazo. ''Cuánto necesitaba esto'' pienso.
-¿Cómo te encuentras? -me dice Jane.
-Genial, ¿y tú?
-Bien también. Me alegro de que estés en casa ya.
-Y yo.
Me abraza de nuevo.
-¿Te apetece ir a dar una vuelta? -le digo.
-Guau, has salido con ganas del hospital, eh. Quién se lo iba a imaginar, tú diciéndome de salir. A mí.- Me mira y se ríe, y yo río con ella.
-Lo sé. Bueno, ¿quieres?
-Por supuesto.
Bajamos las escaleras y nos disponemos a salir. Una vez fuera, comenzamos a caminar por la acera, dejando atrás la urbanización para llegar a la avenida.
Aún teníamos cosas de las que hablar. ''Tengo que preguntarle cómo ha estado, por qué decidió irse, si fue porque no quería verme, o no quería vernos juntos a mí y a Jack''. Tengo que decirle que Jack me había visitado.
-Jane. ¿Por qué te fuiste? Es decir, sé que estabas enfadada pero...
-No me fui por ti. -Me cortó- Ni por Jack. Bueno, un poco sí. Pero la principal razón era que había discutido con mis padres.
-¿Por qué?
-Eso no importa, ya estoy aquí.
-Quiero saberlo.
-Mira...a mis padres no les hace mucha gracia que yo esté contigo...es decir, no, no es eso, -se apuró- simplemente creen que yo podría...
-Que podrías volverte como yo. Y nadie quiere una hija así.
-No digas eso Katniss. Ya les he dicho que yo voy a estar a tu lado, siempre. Y si ellos no están de acuerdo con mi decisión, no me importa. Ellos te quieren Kat. Se preocupan por ti. Pero también por mí.
-Lo entiendo.
Dejamos la conversación ahí. Acabo de salir del hospital y después de dos semanas es la primera vez que quedo con Jane. No quiero fastidiarla.
Caminamos por la avenida un buen rato, y al cabo de media hora o un poco más llegamos al final de la playa. Subimos las escaleras que van a dar a un puente, y terminan en un espacio desde donde se puede contemplar el mar. Al llegar, vimos una sombra que se apoyaba en  uno de los bordes. Parece que nos escuchó porque de pronto se vira y se nos queda mirando.
Lo reconocí al instante. Su pelo negro, medio largo, sus ojos castaños oscuros y redondos como platos, su cuerpo delgado y marcado, bastante más alto que yo. Es el chico con el que semanas atrás me había tropezado, en el tranvía.
Parce que él se acuerda de quién soy, porque poco tardó en esbozar una ligera sonrisa a un lado, y en decir:
-Nos volvemos a encontrar.


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